El Karate tiene a su Roger Federer

¿Qué necesita hacer un deportista para que sea catalogado una leyenda?  Podemos estar de acuerdo que necesita ganar muchos trofeos individuales, ganar campeonatos mundiales o su equivalente, tener un dominio sobre la disciplina en un tiempo determinado y por supuesto,  dejar una profunda huella en el deporte que desempeña.

Si hacemos una analogía con el tenis, el nombre se ubica fácilmente: Roger Federer. Este señor tiene desde el año 2003 entre los primeros 3 del ranking mundial, ha ganado un record de 20 Grand Slams, Oro Olímpico, y con sus 37 años sigue activo siendo un ejemplo dentro y fuera de la cancha. Actualmente es el número 3 del mundo y es considerado una leyenda en vida.

En el caso del Karate como arte marcial y deporte, tenemos la fortuna de ver, no a uno sino, a dos atletas cuya trayectoria deportiva ilusiona a miles de karatekas y cuya carrera tiene semejanzas importantes con la del mencionado tenista. Sus nombres son Rafael Aghayev de Azerbaiyán competidor de la modalidad de Kumite, y Antonio Díaz de Venezuela competidor de la modalidad de Kata.

 

En el recién celebrado Campeonato Mundial de Karate en Madrid, el último Campeonato Mundial previo a las Olimpiadas en Tokio 2020, se pudo ver la evolución del nivel deportivo del Karate, el incremento de las exigencias físicas y técnicas, y entre otras cosas, la aparición de una nueva generación que viene a desafiar cualquier tipo de límites. Es en este escenario donde precisamente estos 2 karatekas se destacaron, ambos llegaron a la semifinal de su categoría y el mensaje que le enviaron al resto fue claro: su nombre pesa en el tatami.

Aghayev en resumen es 5 veces Campeón Mundial y 11 veces Campeón Europeo en la categoría de -75Kgs, desde el año 2004 ha sido el peleador más determinante en un tatami internacional y es probablemente el gran responsable de popularizar las técnicas de evasión y proyección que son tan comunes hoy en día. Es este mismo Aghayev que con sus 33 años y siendo uno de los competidores más “viejo” en la modalidad de Kumite, no deja de impresionar con sus acciones, su estrategia, su enfoque de cada combate, pero sobre todas las cosas son su dominio de la pelea.

En el caso de Antonio Díaz ocurrió algo similar. Desde el año 2002 logró quedar en el pódium en los Campeonatos Mundiales en 8 ocasiones consecutivas (record para cualquier categoría) , en 2 de esas 8 ocasiones logró la medalla de Oro, y en el caso continental tiene un record sin precedentes de 16 medallas de Oro. Antonio con sus 38 años, y también siendo uno de los mayores en su categoría, impuso la calidad de su técnica sobre una tendencia más física del ejecutante de Kata moderno, y ejecutó una planificación cuasi perfecta de su estrategia de Kata ante cada competidor.

 

 El reinvento

Cuando afirmo que Aghayev y Antonio Díaz son los Roger Federer del Karate, no es solamente por lo anteriormente mencionado, sino porque ambos lo están haciendo a una edad cuando, según estándares tradicionales, deberían estar retirados. Y si lo están haciendo es porque supieron reinventarse.

Un reinvento de tal magnitud representa un grado de madurez, de entendimiento del arte marcial, de estrategia, poco antes visto.

Federer cambio su juego para mantenerse en el tope, economiza esfuerzos y ajusta su estrategia en cada pelota. Cuando todos los daban por perdido, teniendo casi 5 años sin ganar un Grand Slam, respondió ganando Wimbledon y el Abierto de Australia. Aghayev y Díaz estuvieron rozando el retiro, pero la inclusión de Karate como deporte Olimpico los motivó a hacer este último esfuerzo. ¿Pero quien los culpa?

Aghayev cambió su pelea y ahora es mucho más efectivo que antes. En promedio gana las peleas por 1-2 puntos, ejecuta menos acciones, pero su experiencia hace que sea un peleador muy incómodo para sus contrincantes. Perfeccionó el manejo de la distancia y sigue teniendo un repertorio de ataques envidiable. Antonio desde el Mundial de Linz de 2016 cambio su nutrición, depuró aun más su técnica y ha sabido llevar su cuerpo a los límites para alcanzar esa explosión que es vital en el Kata. Ambos además son competidores selectivos, escogen muy bien en cuales torneos participar y trabajan muy bien todo lo referente a su imagen.

 

Sí, el tiempo no pasa en vano. En ambos competidores hay rasgos de la edad que tienen. Pero su hoy sigue siendo infinitamente mejor que el de la gran mayoría de los competidores en su categoría. Para llegar a Tokio 2020 no basta con tener buena técnica y buen físico, se necesita ganar y sumar puntos. Se necesita tener buena relación con la Federación del país, tener una buena imagen pública y por supuesto unos patrocinadores de lujo. Estos señores cuentan con esto.

Así como los enfrentamientos no se merecen sino que se ganan, para estar en la selecta lista de 10 competidores por categoría que harán historia en el Budokan de Tokio, se necesita planificación y estrategia, ambas enfocadas en cómo ganar y sumar puntos. La viva legenda de estos competidores, el respeto y reconocimiento tanto de colegas como de árbitros, y una terquedad absoluta de formar parte de la historia, hace que las probabilidades de que cumplan ese sueño sea mucho más alta que el resto.

Pero, lleguen o no a Tokio, ganen o pierdan, la historia de estos dos competidores inspira y motiva a miles de personas, invita a luchar para cumplir un sueño, y eso, vale mucho más que cualquier medalla de Oro.

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